sábado, 10 de febrero de 2018

Capítulo 6







Capítulo 6


El chico quedó inconsciente en mis brazos, su peso es tan liviano que me preocupo. A simple vista se ve delgado, pero al sostenerlo me di cuenta que era solo piel y huesos. Vigilando que nadie nos estuviera mirando, le llevé lejos de la entrada del Club. Una vez en el callejón hice uso de una habilidad que no me gusta mucho usar, ya que no es algo propio de mi naturaleza vampírica, fue el obsequio de una bruja a cambio de otro favor concedido. Teniendo una idea exacta de donde esta mí automóvil en el garaje de la mansión, le pudo materializar justo a un lado del callejón, quería que el joven mortal estuviera cómodo mientras revisaba sus heridas.
Usando una de mis garras extendidas rompí el abrigo, para darme cuenta de que los golpes eran peor de lo que pensaba podían ser. Al más simple roce el chico gemía en su inconsciencia, lo más probable es que tuviera costillas rotas. La idea de que alguien hubiera lastimado tanto a un hombre que no llegaba ni al metro setenta, realmente me molestó hasta el punto de hacerme difícil concentrar en lo que hacía.
Sin necesidad de mirarme en un espejo sabía que mis ojos tenían que tener un peligroso tono rojo. El demonio que hay en mí desea sangre de una manera oscura y siniestra, siendo algo que en este momento sé que va más allá de la imperiosa necesidad de la alimentación, tiene más que ver con la venganza.
—Será mejor que te lleve a un médico —le hablo aunque sé que mi hermoso pelirrojo no es capaz de escucharme— Estarás bien.
  Las calles oscuras a estas horas de la madrugada están desiertas, lo que hace mucho más fácil la conducción ya que no hay humanos molestos que se asusten al ver pasar a mi Mercedes como a una exhalación. Al llegar a emergencias lo bajo del auto en brazos, apenas llego, los encargados parecen estar más deseosos de averiguar si yo tuve algo que ver con el estado del chico que en ayudarlo. Es una suerte que conozca la llave que abre todas las puertas, en menos de media hora Dimitry está en una habitación privada recibiendo la mejor atención. El dinero no me importa, no cuando realmente no lo necesito para sobrevivir, así que no le hago muchos números al hecho de que estoy haciendo todo esto por un meserito de cabaret.
  Me niego a quedarme a velar el sueño del chico acostado en la cama del hospital. Ya he pagado la cuenta por adelantado, he hecho una donación al centro médico, no hay nada más que pueda hacer por él. La pronta llegada del amanecer marca el límite para que yo regrese a la mansión.
  Al salir a la calle encuentro mi auto donde le dejé, la noche todavía reina aunque su período pronto terminará, es hora de que haga algunas diligencias. Con el paso de los años he aprendido que si quieres saber que ocurre realmente en la calle, lo primero que hay que hacer es comprar una botella de licor barato y luego intercambiarla por información con esas almas en pena que pululan por las calles. En menos de cuarenta minutos sé exactamente quién golpeo a mi tímido pelirrojo, solo necesito averiguar el por qué.
  Cuando la luz del sol se deja ver como un puñal de luz en el horizonte, me encuentro llegando a la mansión. Sus puertas al cerrarse, tras dejarme pasar, me hacen respirar tranquilo nuevamente. Dentro, todo anuncia que esto será abandonado en unos días: los muebles cubiertos con sábanas blancas, las cosas de mayor valor que no viajarán con nosotros ya fueron guardadas en el sótano, lo demás está en la bodega del puerto, listo para ser embarcado. Las brujas ocuparán el lugar apenas nos marchemos, tambores de guerra resuenan en toda Europa.
  Al cerrar los ojos y concentrarme me doy cuenta que mi hijo no ha llegado todavía, de seguro esta con Jolahus metido en algún lugar de mala muerte. Realmente me gustaría que esa extraña relación que tienen se acabara, a veces son amantes, en otras simplemente amigos y la mayoría de las veces, dos conocidos que se evitan adrede. Espero que nuestro cambio a América sea bueno para nosotros, que nos dé una razón para vivir, temo que en cualquier momento nos convirtamos en piedra por la constancia del hastió.
  El movimiento de la cortina al ser mecida por la brisa que entra por la ventana aún abierta, me recuerda las manos de mi amada esposa… Cuánto ha pasado desde que ella mecía a mis hijos en su regazo mientras yo afilaba las espadas para la batalla que me traería gloria y un futuro prometedor para mi pueblo. Los humanos son idiotas, el hecho de convertirme en lo que soy ahora solo acaba probándolo. Vendí mi humanidad y la de mi hijo por un puñado de tierra estéril perdida en la historia, dejando tirado en el proceso todo aquello por lo que sí valía la pena vivir.
  Es increíble como el dolor de una pérdida perdura tantos siglos, esa es la maldición de los vampiros: las emociones se graban a fuego en nosotros, convirtiéndose a la larga en nuestro infierno personal. Al dejarme caer de rodillas sobre el duro suelo de mármol, es el recuerdo del mesero de cabaret quién ocupa mi mente. Su cabello rojo desperdigado sobre la almohada blanca de hospital, su piel de porcelana herida y amoratada, sus lágrimas desesperadas al sostenerse de mí como si yo fuera su tabla de salvación. Por primera vez en siglos, vuelvo a tener miedo.
  El sonido del pesado cortinaje al correrse me deja claro que el amanecer es inminente, que los primeros rayos de luz ya tocan los altos edificios en la ciudad, que los humanos comienzan con su nuevo día. Levantándome sobre mis piernas me niego a seguir así, un vampiro que cae en la desesperación acaba convertido en un “maldito”, no quiero darle a mi hijo el trabajo de tener que matarme. Es hora de que tome el control nuevamente sobre las cosas importantes: Ya ayudé lo suficiente a ese pelirrojo de ojos tristes, no le veré más. Cada quién su camino, en unos cuantos años será solo polvo en alguna tumba, ese es su destino, no el mío.
  Dirigiéndome al estudio lucho contra la tendencia natural que me causa la llegada del día, mi cuerpo me exige el descanso, pero antes hay cosas que debo atender. El teléfono aún está conectado, colocado sobre una mesilla en la esquina, mi magnífico escritorio ya está en la bodega del puerto listo para acompañarme en mi nueva aventura.
  —¡Hola! —es la voz de Darakne quién responde al teléfono después del tercer timbrazo.
  —He pensado tu propuesta —no hay necesidad de gastar en palabras innecesarias—. Mi mansión estará a tu disposición apenas nos marchemos.
  Una sonrisa se escucha al fondo, al parecer mi respuesta era ansiosamente esperada.
—Nuestro aquelarre reconoce que te debemos un pago.
  Me lo pienso por unos segundos.
—Lo que quiero no creo que puedas concedérmelo.
—Habla —me pide la bruja en un tono que hace que se me ericen los bellos del cuerpo.
—Quiero que me des una garantía de que ni mi hijo ni yo nos convertiremos en “malditos” —en un buen día jamás le habría dicho esto, no habría puesto en palabras mi mayor temor.
  El silencio en la línea se extendió unos segundos que me parecieron eternos, mis oídos vampíricos pudieron distinguir los indicios de una conversación acallada desde el otro lado de la línea.
—Señor Gregorius —su voz era pausada cuando por fin me habló, como si aún no estuviera muy segura de lo que me iba a decir—, su garantía ya le ha sido revelada, su hijo llegará conocer la suya en América.
  Una risa amarga escapa de mi garganta, en una mañana como esta no necesitaba más brumas.
—Habla claro —le exijo aunque sé que ellas nunca dicen más de lo que desean.
—Es lo que hay —ella tampoco parece muy feliz— en cuanto al futuro, lo que se puede ver… es como una encrucijada donde está en posibilidad de tomar cualquier camino y todos llevan a futuros diferentes.
—Eso no ayuda —me encojo de hombros aunque sé que ella no puede ver el gesto.
—Puedo decirle algo más.
Darakne parece animada ante esa posibilidad.
—De todo lo que usted ha empacado para llevarse a América, está olvidando algo importante, algo que no puede quedar… debe de llevarlo consigo…
  Sabiendo de antemano que eso era todo lo que podría sacarle a esa bruja tramposa, doy por terminada la conversación, necesito descansar. Estoy por dirigirme a mi habitación cuando el teléfono vuelve a sonar. Con la esperanza de que la bruja supiera algo más y me llamaba para decírmelo, logro llegar el aparato antes de que suene una vez más.
  —¡Padre! —La voz de mi hijo no parece tan despreocupada como siempre —Tenemos un puto problema.
  —¿Dónde estás? —La sola idea de que Dante este herido cuando ya la luz del día baña esta parte del mundo es suficiente para alterarme.
  —Estoy con Jolahus —me informa como el general que alguna vez dirigió mis ejércitos—, él está herido. Lucho contra un vampiro, un “no muerto”.
  —¿Lo mataron? —pregunto, no me gusta la idea de que una de esas cosas deambule por esta ciudad cuando Dimitry camina de noche al salir de su trabajo.
  —Sí —algo en su respuesta no me tranquiliza—, el problema es que este chico es un vampiro recién convertido, no puede tener más de un par de meses.
  —Eso quiere decir que su creador le dejó a su suerte —eso en sí mismo era algo realmente fuera de lo común—. Hay que encontrar al malnacido y darle el mismo fin que al “no muerto”.
  —Me temo padre que esto es más complicado —casi podía imaginar a mi hijo jalándose las greñas, el chico prefería cortar cabezas antes de caer en sutilezas—, esta noche hemos matado a cinco, todo apunta a que los enemigos de la brujas están jugando con lo que no deben.
  —¿Estas tratando de decirme que tienen a un vampiro que convierte a neófitos y luego los tiran a la ciudad para que maten sin control? —el sonido del plástico al resquebrajarse me advirtió que era mejor que no apretara tanto el aparato— Esto no es posible.
  —No creo que sean los nazis —aclaró Dante— pero sí creo que es alguien que trabaja para ellos.
  —Tienes razón —logro captar por donde va en tren de pensamiento de mi hijo— siempre hay traidores… con suerte el alto mando no sepa de estos experimentos.
  —Fue lo primero que pensé —casi me parecía verlo encoger los hombros fastidiado—, esto llegará a ser un problema.
  —Esta noche trae a tu amante —le ordeno— tendremos que salir de cacería… antes de marcharnos de esta ciudad quiero dejar este problema resuelto.
  —Creí entender que no te interesaba mucho lo que ocurriera en este lado del mundo —su tono burlón me comenzó a fastidiar— ¿Hay algo que yo deba saber, padre?
  La imagen de un pelirrojo pequeño siendo atacado por “no muertos”, desgarrado por sus colmillos hizo que algo en mi pecho se encogiera, temo que mi corazón este comenzando a despertar y las consecuencias de esto no son algo que quiera repetir. Colgando el teléfono deseé arrojarlo contra la pared, pero recordé que es uno de los pocos que todavía estaban conectados en la mansión, así que dejé el darme el gusto para otro día.
  Fastidiado caí en la cuenta que por ahora no había mucho que yo pudiera hacer, lo único que quedaba era dormir para reponer fuerzas. Esta noche correría la sangre. Si tan solo los vampiros tuviéramos mejores relaciones con otras criaturas oscuras que pueden caminar en el día, las cosas serían más fáciles. Los lobos serían muy útiles, lástima que después de tantos siglos solo se haya pasado del odio a la desconfianza.
  En mi dormitorio me esperaba la cama. Un baño rápido y a dormir. Mientras la luz del sol bañara esta parte del mundo nuestras batallas quedan suspendidas, es la hora de que los humanos luchen las suyas.

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Espero te estes divirtiendo.

Con cariño:
Milagro Gabriel Evans

11 comentarios:

  1. Hola mil gracias por publicar y compartir ya quiero leer más y saber quién es el q está dejando vampiros recién nacidos sueltos a su suerte! Y espero que gregorius entre en Razón y de lleve a Dimitri, me encantó!

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  2. Muchas gracias por un nuevo capitulo.

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  3. Hola mili..tantas lunas...no había visto este...pero bastó unas cuantas líneas y ya me tienes sin dormir....jajajaja..gracias por el capitulo!!!!..bss.

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  4. Gracias por compartir esta historia... me esta gustando mucho <3

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  5. gracias por el nuevo capitulo y esperando el siguiente, besos, bye

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  6. Hola muchas gracias por estos capítulos que están genial.Besosss

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  7. Gracias por el nuevo capitulo a decir verdad me los lei los seis jutos hoy
    ahora a esperar por el siguientes cada vez se pone mejor
    besos

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  8. Muchas gracias por un nuevo capítulo, me encanta esta serie y este libro no es la excepción, lo disfruto y espero el siguiente . Besos y gracias otra vez.

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  9. Con cada libro me sorprendes más en verdad se nota como logras atraparlos con los libros y más que eso solo me queda decir gracias por compartir los capítulos de este libro que me tienen intrigada

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  10. Wwwwaaaaawwww...... los leí todos de buenas a primeras me a ENCANTADO esta historia ....mucha fuerza y por sobre todo buena salud ... espero con ansias el siguiente capitulo

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  11. Hola, estoy impaciente por saber que sucede cuando llegan a su destino, quienes llegan, etc. Muchas gracias por dejarnos disfrutar de este libro.

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